Según informó el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), todas son de fondos de roca y arena, las dos primeras muy costeras. Las especies T. montevidiensis posee glándulas ponzoñosas con capacidad de inocular veneno a través de espinas huecas, que fundamentalmente se encuentran en la aleta dorsal. La interacción del ser humano con esta especie puede provocar un dolor intenso en la zona de contacto debido a la inoculación del veneno. En estos casos se recomienda consultar a un médico.
Fuente Imagen: Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP).